«Los grandes hombres llevan tras de sí todo un séquito de envidias, que les reprochan como faltas sus pasiones… Aquellos grandes hombres parecen seguir sólo su pasión, sólo su albedrío; pero lo que quieren es lo universal. Este es su pathos. La pasión ha sido justamente la energía de su yo. Sin ella no hubiesen podido hacer absolutamente nada. El fin de la pasión y de la idea es, pues, uno y el mismo. La pasión es la unidad absoluta del carácter con lo universal… Han realizado su fin personal al mismo tiempo que el universal. Estos son inseparables… Es la vulgaridad psicológica la que los separa. Dando a la pasión el nombre de ambición, y haciendo así sospechosa la moral de aquellos hombres, presenta las consecuencias de lo que han hecho como sus fines, y rebaja los hechos mismos al nivel de medios… No hay grandes hombres para sus ayudas de cámara, dice un conocido refrán. Y yo he añadido —Goethe lo ha repetido dos años después—: no porque el gran hombre no sea un héroe, sino porque el ayuda de cámara es el ayuda de cámara. El ayuda de cámara le quita las botas al héroe, le ayuda a acostarse, sabe que le gusta el champagne, etc. Para el ayuda de cámara no hay héroes; sólo los hay para el mundo, para la realidad, para la historia. Las personalidades históricas, si son servidas en la historiografía por tales ayudas de cámaras psicológicos, salen malparadas».

G.W.F. Hegel

«Los grandes hombres llevan tras de sí todo un séquito de envidias, que les reprochan como faltas sus pasiones… Aquellos grandes hombres parecen seguir sólo su pasión, sólo su albedrío; pero lo que quieren es lo universal. Este es su pathos. La pasión ha sido justamente la energía de su yo. Sin ella no hubiesen podido hacer absolutamente nada. El fin de la pasión y de la idea es, pues, uno y el mismo. La pasión es la unidad absoluta del carácter con lo universal… Han realizado su fin personal al mismo tiempo que el universal. Estos son inseparables… Es la vulgaridad psicológica la que los separa. Dando a la pasión el nombre de ambición, y haciendo así sospechosa la moral de aquellos hombres, presenta las consecuencias de lo que han hecho como sus fines, y rebaja los hechos mismos al nivel de medios… No hay grandes hombres para sus ayudas de cámara, dice un conocido refrán. Y yo he añadido —Goethe lo ha repetido dos años después—: no porque el gran hombre no sea un héroe, sino porque el ayuda de cámara es el ayuda de cámara. El ayuda de cámara le quita las botas al héroe, le ayuda a acostarse, sabe que le gusta el champagne, etc. Para el ayuda de cámara no hay héroes; sólo los hay para el mundo, para la realidad, para la historia. Las personalidades históricas, si son servidas en la historiografía por tales ayudas de cámaras psicológicos, salen malparadas».

G.W.F. Hegel



No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento
Mario Benedetti (via willilist)


(vía willilist)


Ahora Zurita —me largó— ya que de puro verso y desgarro te pudiste 
entrar aquí, en nuestras pesadillas; ¿tú puedes decirme dónde está mi
hijo?


—A la Paisa
—A las Madres de la Plaza de Mayo
—A la Agrupación de Familiares de los que no aparecen
—A todos los tortura, palomos del amor, países chilenos y asesinos:

Canté, canté de amor, con la cara toda bañada canté de amor y los
muchachos me sonrieron. Más fuerte canté, la pasión puse, el sueño,
la lágrima. Canté la canción de los viejos galpones de concreto. Unos
sobre otros decenas de nichos los llenaban. En cada uno hay un país,
son como niños, están muertos. Todos yacen allí, países negros, áfrica
y sudacas. Yo les canté así de amor la pena a los países. Miles de cruces
llenaban hasta el fin el campo. Entera su enamorada canté así. Canté el
amor:

Fue el tormento, los golpes y en pedazos
nos rompimos. Yo alcancé a oírte pero la
luz se iba.
Te busqué entre los destrozados,
hablé contigo. Tus restos me miraron y yo
te abracé. Todo acabó.
No queda nada. Pero muerta te amo y nos
amamos, aunque esto nadie pueda enten-
derlo.

—Sí, sí miles de cruces llenaban hasta el fin el campo.
—Llegué desde los sitios más lejanos, con toneladas de cerveza
—adentro y ganas de desaguar.
—Así llegué a los viejos galpones de concreto.
—De cerca eran cuarteles rectangulares, con sus vidrios rotos y olor
—a pichí, semen, sangre y moco hendían.
—Vi gente desgreñada, hombres picoteados de viruela y miles de
—cruces en la nevera, oh sí, oh sí.
—Moviendo las piernas a todos esos podridos tíos invoqué.
—Todo se había borrado menos los malditos galpones.
—Rey un perverso de la cintura quiso lomarme, pero aymara el
—número de mi guardián puse sobre el pasto y huyó.
—Después me vendaron la vista. Vi a la virgen, vi a Jesús, vi a mi
—madre despellejándome a golpes.
—En la oscuridad te busqué, pero nada pueden ver los chicos lindos
—bajo la venda de los ojos.
—Yo vi a la virgen, a Satán y al señor K.
—Todo estaba seco frente a los nichos de concreto.
—El teniente dijo ‘vamos’, pero yo busco y lloré por mi muchacho.
—Ay amor
—Maldición, dijo el teniente, vamos a colorear un poco.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.

Desiertos de amor. 
Ay amor, quebrados caímos y en la caída
lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero
los últimos ya no eran necesarios.
Apenas un poco nos arrastramos entre los
cuerpos derrumbados para quedar juntos,
para quedar uno al lado del otro. No es duro
ni la soledad. Nada ha sucedido y mi sueño
se levanta y cae como siempre. Como los
días. Como la noche Todo mi amor está aquí
y se ha quedado:

—Pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Recorrí muchas partes.
—Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto.
—Los muchachos aullaban.
—Vamos, hemos llegado donde nos decían —le grité a mi lindo chico.
—Goteando de la cara me acompañaban los Sres.
—Pero a nadie encontré para decirles ‘buenos días’, sólo unos brujos
—con máuser ordenándome una bien sangrienta.
—Yo dije —están locos, ellos dijeron— no lo creas.
—Sólo las cruces se veían y los dos viejos galpones cubiertos de algo.
—De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer
—al pasto.
—Y luego con él golpearon a mis amigos.
—Siguieron y siguieron pero cuando les empezaron a dar a mis
—padres corrí al urinario a vomitar.
—Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las
—nubes rompiendo el cielo y los cerros acercándose.
—Cómo te llamas y qué haces me preguntaron.
—Mira tiene un buen culo. Cómo te llamas buen culo bastarda chica,
—me preguntaron.
—Pero mi amor ha quedado pegado en las rocas, el mar y las montañas.
—Pero mi amor te digo, ha quedado adherido en las rocas, el mar
—y las montañas.
—Ellas no conocen los malditos galpones de concreto.
—Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando.
—Yo vengo de muchos lugares.
—Yo vengo llorando. Fumo y pongo con los chicos.
—Es bueno para ver colores.
—Pero nos están cavando frente a las puertas.
—Pero todo será nuevo, te digo, oh sí lindo chico.
—Claro —dijo el guardia, hay que arrancar el cáncer de raíz,
—oh sí, oh sí. 
—El hombro cortado me sangraba y era olor raro la sangre.
—Dando vueltas se ven los dos enormes galpones.
—Marcas de T.N.T., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios
—rotos.
—Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado
—a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.
Desiertos de amor.

Nos descargaron cal y piedras Me derrumbé a tu lado creyendo
encima. Por un segundo temí que que era yo la que me arrojaba.
te hicieran daño. El pasto estará creciendo me ima-
Ay amor, cuando sentí el primer es- gino. En verdad me gustan más las
trépito me pegué todavía un poco piedras creó, no, el pasto
más a ti. Creí que eras tú y era yo. Que yo
Fue algo. aún vivía, pero al irme sobre ti algo
Sí, seguro fue algo. Sentí las pie- de tu vida me desmintió.
dras aplastándote y yo crei que gri- Fue sólo un segundo, porque des-
tarías, pero no. El amor son las pués te doblaste tu también y el
cosas que pasan. amor nos creció como los asesi-
Nuestro amor muertos no pasa. natos.

Es dulce y no. Fue el último crujido Ahora todos son caídos menos
y ya no hubo necesidad de mo- nosotros los caídos.
verse Todo ahora se mueve. Ahora todo el universo somos tú
Tus pupilas están fijas, pero cua- y yo menos tú y yo.
tro ojos infinitamente abiertos ven Tras los golpes, ya idos, nos des-
más que dos. plazamos un poco y destrozada yue, y yo no peno ni no peno.
Nostalgia cantamos por los países La Internacional de los países
y por el país chileno. muertos creció subiendo y mi amor
Procesión fue y sentencia, cruza- puse. Todo el amor paisa, todo el
mos los otros nichos y frente al del lloro mío sumé y sonó entonces la
país nuestro estalló el salmo. General de los países muertos.
Toda la pena. Así desangré yo la herida y al
Todo el salmo cayó entonces so- partir rojo sonó el canto a mi amor
bre su amor que no estaba. De desaparecido. Todas estaban como
nostalgia cantó por ellos, por ellos, abriéndose igual que fosas estas
por los países muertos puse no, letritas, el grito, el país puse no,
no dolía. no dolía.

—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Sí hermosa chica mía, lindo chico mío, es mi karma ¿no?
—Todos los países míos natales se llaman del amor mío, es mi lindo
—y caído. Oh sí, oh sí.
—Todos están allí, en los nichos flotan.
—Todos los muchachos míos están destrozados, es mi karma ¿no?
—Me empapo mucho y te quiero todo.
—Cantando, oh sí, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, oh sí sí, cantando a su amor desaparecido.

Argentina, Uruguay y los países ¿No te apenaste? Flores del Cen-
chilenos del amor mío y desapa- tral país cambiaron y era que yo 
recido. me moría.
Por escalera se sube de un país a De tu lado me morí y me pusieron
otro. Por ascensores se sube o por arriba como los países argentinos
aviones del amor mío que también están ubicados sobre los chilenos.
baja las penumbras y a veces sube. Todos van subiendo unos sobre
Allí andanos yo y tú. Allí andamos, otros. Nichos del galpón Sudame-
entre las fosas tú y yo que nos ricano, y muertos se llaman. Nos
hablamos: —¿Me comiste? ¿porque murieron —digo— de la pena y se
tenías hambre chileno me comiste? llaman.

Te quería, te quería tanto, dice, que Del amor desaparecido también se
toda la noche negra silbó y yo te llaman los países. Enmurallados
sostuve con mi mano y lo viste. yacen como nosotros.

Es cosa sólo de muertos. Masacraron a los chicos y los
Sí, es sólo cosa de los muertos el países se quedaron. Nosotros 
ver cada una de estas letras somos ellos, tiré. Fue duro.
abriéndose en nichos. Algunos se apodan Países del ham-
Letras, letritas, dice, tumbas del bre, o bien USA en el nicho ameri-
amor ido dice. Yo te sostuve con cano, digo: Más atrás están los
mi mano y lo viste. Países idos oíros. Amor mío; somos nos
dice. comidos.


Fin. Y entonces:


….Reventada de amor toda la enamorada que quepa te cantó allí. Fue
más hondo todavía; más abajo de los hoyos negros, del grito, de la
pesadilla. Allí la mujer en amor te contó esta historia; es descripción,
mapas y países enruchados, pero toda su enamorada te cantó allí. Corte.
Tu desierto de amor. Corte. Y entonces:

Ahora Zurita —me largó— ya que de puro verso y desgarro te pudiste
entrar aquí, en nuestras pesadillas; ¿tú puedes decirme dónde está mi
hijo?


—A la Paisa
—A las Madres de la Plaza de Mayo
—A la Agrupación de Familiares de los que no aparecen
—A todos los tortura, palomos del amor, países chilenos y asesinos:

Canté, canté de amor, con la cara toda bañada canté de amor y los
muchachos me sonrieron. Más fuerte canté, la pasión puse, el sueño,
la lágrima. Canté la canción de los viejos galpones de concreto. Unos
sobre otros decenas de nichos los llenaban. En cada uno hay un país,
son como niños, están muertos. Todos yacen allí, países negros, áfrica
y sudacas. Yo les canté así de amor la pena a los países. Miles de cruces
llenaban hasta el fin el campo. Entera su enamorada canté así. Canté el
amor:

Fue el tormento, los golpes y en pedazos
nos rompimos. Yo alcancé a oírte pero la
luz se iba.
Te busqué entre los destrozados,
hablé contigo. Tus restos me miraron y yo
te abracé. Todo acabó.
No queda nada. Pero muerta te amo y nos
amamos, aunque esto nadie pueda enten-
derlo.

—Sí, sí miles de cruces llenaban hasta el fin el campo.
—Llegué desde los sitios más lejanos, con toneladas de cerveza
—adentro y ganas de desaguar.
—Así llegué a los viejos galpones de concreto.
—De cerca eran cuarteles rectangulares, con sus vidrios rotos y olor
—a pichí, semen, sangre y moco hendían.
—Vi gente desgreñada, hombres picoteados de viruela y miles de
—cruces en la nevera, oh sí, oh sí.
—Moviendo las piernas a todos esos podridos tíos invoqué.
—Todo se había borrado menos los malditos galpones.
—Rey un perverso de la cintura quiso lomarme, pero aymara el
—número de mi guardián puse sobre el pasto y huyó.
—Después me vendaron la vista. Vi a la virgen, vi a Jesús, vi a mi
—madre despellejándome a golpes.
—En la oscuridad te busqué, pero nada pueden ver los chicos lindos
—bajo la venda de los ojos.
—Yo vi a la virgen, a Satán y al señor K.
—Todo estaba seco frente a los nichos de concreto.
—El teniente dijo ‘vamos’, pero yo busco y lloré por mi muchacho.
—Ay amor
—Maldición, dijo el teniente, vamos a colorear un poco.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.

Desiertos de amor.
Ay amor, quebrados caímos y en la caída
lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero
los últimos ya no eran necesarios.
Apenas un poco nos arrastramos entre los
cuerpos derrumbados para quedar juntos,
para quedar uno al lado del otro. No es duro
ni la soledad. Nada ha sucedido y mi sueño
se levanta y cae como siempre. Como los
días. Como la noche Todo mi amor está aquí
y se ha quedado:

—Pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Recorrí muchas partes.
—Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto.
—Los muchachos aullaban.
—Vamos, hemos llegado donde nos decían —le grité a mi lindo chico.
—Goteando de la cara me acompañaban los Sres.
—Pero a nadie encontré para decirles ‘buenos días’, sólo unos brujos
—con máuser ordenándome una bien sangrienta.
—Yo dije —están locos, ellos dijeron— no lo creas.
—Sólo las cruces se veían y los dos viejos galpones cubiertos de algo.
—De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer
—al pasto.
—Y luego con él golpearon a mis amigos.
—Siguieron y siguieron pero cuando les empezaron a dar a mis
—padres corrí al urinario a vomitar.
—Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las
—nubes rompiendo el cielo y los cerros acercándose.
—Cómo te llamas y qué haces me preguntaron.
—Mira tiene un buen culo. Cómo te llamas buen culo bastarda chica,
—me preguntaron.
—Pero mi amor ha quedado pegado en las rocas, el mar y las montañas.
—Pero mi amor te digo, ha quedado adherido en las rocas, el mar
—y las montañas.
—Ellas no conocen los malditos galpones de concreto.
—Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando.
—Yo vengo de muchos lugares.
—Yo vengo llorando. Fumo y pongo con los chicos.
—Es bueno para ver colores.
—Pero nos están cavando frente a las puertas.
—Pero todo será nuevo, te digo, oh sí lindo chico.
—Claro —dijo el guardia, hay que arrancar el cáncer de raíz,
—oh sí, oh sí.
—El hombro cortado me sangraba y era olor raro la sangre.
—Dando vueltas se ven los dos enormes galpones.
—Marcas de T.N.T., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios
—rotos.
—Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado
—a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.
Desiertos de amor.

Nos descargaron cal y piedras Me derrumbé a tu lado creyendo
encima. Por un segundo temí que que era yo la que me arrojaba.
te hicieran daño. El pasto estará creciendo me ima-
Ay amor, cuando sentí el primer es- gino. En verdad me gustan más las
trépito me pegué todavía un poco piedras creó, no, el pasto
más a ti. Creí que eras tú y era yo. Que yo
Fue algo. aún vivía, pero al irme sobre ti algo
Sí, seguro fue algo. Sentí las pie- de tu vida me desmintió.
dras aplastándote y yo crei que gri- Fue sólo un segundo, porque des-
tarías, pero no. El amor son las pués te doblaste tu también y el
cosas que pasan. amor nos creció como los asesi-
Nuestro amor muertos no pasa. natos.

Es dulce y no. Fue el último crujido Ahora todos son caídos menos
y ya no hubo necesidad de mo- nosotros los caídos.
verse Todo ahora se mueve. Ahora todo el universo somos tú
Tus pupilas están fijas, pero cua- y yo menos tú y yo.
tro ojos infinitamente abiertos ven Tras los golpes, ya idos, nos des-
más que dos. plazamos un poco y destrozada yue, y yo no peno ni no peno.
Nostalgia cantamos por los países La Internacional de los países
y por el país chileno. muertos creció subiendo y mi amor
Procesión fue y sentencia, cruza- puse. Todo el amor paisa, todo el
mos los otros nichos y frente al del lloro mío sumé y sonó entonces la
país nuestro estalló el salmo. General de los países muertos.
Toda la pena. Así desangré yo la herida y al
Todo el salmo cayó entonces so- partir rojo sonó el canto a mi amor
bre su amor que no estaba. De desaparecido. Todas estaban como
nostalgia cantó por ellos, por ellos, abriéndose igual que fosas estas
por los países muertos puse no, letritas, el grito, el país puse no,
no dolía. no dolía.

—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Sí hermosa chica mía, lindo chico mío, es mi karma ¿no?
—Todos los países míos natales se llaman del amor mío, es mi lindo
—y caído. Oh sí, oh sí.
—Todos están allí, en los nichos flotan.
—Todos los muchachos míos están destrozados, es mi karma ¿no?
—Me empapo mucho y te quiero todo.
—Cantando, oh sí, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, oh sí sí, cantando a su amor desaparecido.

Argentina, Uruguay y los países ¿No te apenaste? Flores del Cen-
chilenos del amor mío y desapa- tral país cambiaron y era que yo
recido. me moría.
Por escalera se sube de un país a De tu lado me morí y me pusieron
otro. Por ascensores se sube o por arriba como los países argentinos
aviones del amor mío que también están ubicados sobre los chilenos.
baja las penumbras y a veces sube. Todos van subiendo unos sobre
Allí andanos yo y tú. Allí andamos, otros. Nichos del galpón Sudame-
entre las fosas tú y yo que nos ricano, y muertos se llaman. Nos
hablamos: —¿Me comiste? ¿porque murieron —digo— de la pena y se
tenías hambre chileno me comiste? llaman.

Te quería, te quería tanto, dice, que Del amor desaparecido también se
toda la noche negra silbó y yo te llaman los países. Enmurallados
sostuve con mi mano y lo viste. yacen como nosotros.

Es cosa sólo de muertos. Masacraron a los chicos y los
Sí, es sólo cosa de los muertos el países se quedaron. Nosotros
ver cada una de estas letras somos ellos, tiré. Fue duro.
abriéndose en nichos. Algunos se apodan Países del ham-
Letras, letritas, dice, tumbas del bre, o bien USA en el nicho ameri-
amor ido dice. Yo te sostuve con cano, digo: Más atrás están los
mi mano y lo viste. Países idos oíros. Amor mío; somos nos
dice. comidos.


Fin. Y entonces:


….Reventada de amor toda la enamorada que quepa te cantó allí. Fue
más hondo todavía; más abajo de los hoyos negros, del grito, de la
pesadilla. Allí la mujer en amor te contó esta historia; es descripción,
mapas y países enruchados, pero toda su enamorada te cantó allí. Corte.
Tu desierto de amor. Corte. Y entonces:


Quise entender el mundo,
   y se rieron de mí.
Creí en el amor sin fin,
  me hablaron de lo volátil y del devenir.
Quise confiar en la importancia de los actos,
  insistieron en lo relativo, en la vaciedad del sentido.
Creí en lo idílico, en el puro idealismo,
   remarcaron que los cuentos no son para adultos, sino para niños.

Quise recibir una llamada tuya
   para parar el tiempo.
Quise escuchar de tu boca palabras bellas
  que pintasen de color esas calles grotescas.
Creí que creías en el amor,
  pero para ti era una pura invención.
Creí que los actos eran guiados por la pasión, 
  me dijiste que todo era fruto de la razón.


¿Quién viene? ¿Quién va? ¿El querer? ¿La creencia? ¿La realidad?

Aún espero en el cuarto de estar, admirando la pared de la que no me puedo escapar.

Quise entender el mundo,
y se rieron de mí.
Creí en el amor sin fin,
me hablaron de lo volátil y del devenir.
Quise confiar en la importancia de los actos,
insistieron en lo relativo, en la vaciedad del sentido.
Creí en lo idílico, en el puro idealismo,
remarcaron que los cuentos no son para adultos, sino para niños.

Quise recibir una llamada tuya
para parar el tiempo.
Quise escuchar de tu boca palabras bellas
que pintasen de color esas calles grotescas.
Creí que creías en el amor,
pero para ti era una pura invención.
Creí que los actos eran guiados por la pasión,
me dijiste que todo era fruto de la razón.


¿Quién viene? ¿Quién va? ¿El querer? ¿La creencia? ¿La realidad?

Aún espero en el cuarto de estar, admirando la pared de la que no me puedo escapar.



Todos andaban expectantes, buscando algún cuadro que les impresionase, que sacudiese su cuerpo entero y dislocase sus huesos. Lo cierto es que pocos lo consiguieron, estaban más pendientes de su cuerpo que del lienzo ¡Así es imposible sentir!

El invierno se acerca, y aunque nos disguste,  afecta. Los corazones se resienten, la frialdad les llega, y no sabes cuál es la vereda. Tan sólo esperaba que expresases, que sacudieses, que rompieses todos los esquemas del presente. Pero parece que debo de obviar el lienzo, y empezar a fijarme en mi cuerpo.

Todos andaban expectantes, buscando algún cuadro que les impresionase, que sacudiese su cuerpo entero y dislocase sus huesos. Lo cierto es que pocos lo consiguieron, estaban más pendientes de su cuerpo que del lienzo ¡Así es imposible sentir!

El invierno se acerca, y aunque nos disguste, afecta. Los corazones se resienten, la frialdad les llega, y no sabes cuál es la vereda. Tan sólo esperaba que expresases, que sacudieses, que rompieses todos los esquemas del presente. Pero parece que debo de obviar el lienzo, y empezar a fijarme en mi cuerpo.



Consiste en hacerlo a fuego lento,
poco a poco invirtiendo en caricias y quemar
las ganas de encontrarlo
hay ciertas cosas que se encuentran solamente
cuando dejas de buscar.
Consiste en ignorar las instrucciones,
en lograr la suma exacta entre la piel y la razón.
Consiste en no vaciarse y que funcione,
no sé si te has dado cuenta estoy hablando del amor…

Consiste en hacerlo a fuego lento,
poco a poco invirtiendo en caricias y quemar
las ganas de encontrarlo
hay ciertas cosas que se encuentran solamente
cuando dejas de buscar.
Consiste en ignorar las instrucciones,
en lograr la suma exacta entre la piel y la razón.
Consiste en no vaciarse y que funcione,
no sé si te has dado cuenta estoy hablando del amor…