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Les Deux Alpes

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Les Deux Alpes





" Comprenderse es apropiarse de la historia  de la propia vida de uno. Ahora bien, comprender esta historia es hacer el relato de ella, conducida por los relatos, tanto históricos como ficticios, que hemos comprendido y amado. Es así como nos hacemos lectores de nuestra propia vida"

" Comprenderse es apropiarse de la historia de la propia vida de uno. Ahora bien, comprender esta historia es hacer el relato de ella, conducida por los relatos, tanto históricos como ficticios, que hemos comprendido y amado. Es así como nos hacemos lectores de nuestra propia vida"


Alicia había estado mirando por encima del hombro de la Liebre con bastante curiosidad.

—¡Qué reloj más raro! —exclamó—. ¡Señala el día del mes, y no señala la hora que es!

—¿Y por qué habría de hacerlo? —rezongó el Sombrerero—. ¿Señala tu reloj el año en que estamos?

—Claro que no —reconoció Alicia con prontitud—. Pero esto es porque está tanto tiempo dentro del mismo año.

—Que es precisamente lo que le pasa al mio —dijo el Sombrerero.

Alicia quedó completamente desconcertada. Las palabras del Sombrerero no parecían tener el menor sentido.

(…)

—Creo que ustedes podrían encontrar mejor manera de matar el tiempo

—dijo— que ir proponiendo adivinanzas sin solución.

—Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo —dijo el Sombrerero—, no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje!

—No sé lo que usted quiere decir —protestó Alicia.

—¡Claro que no lo sabes! —dijo el Sombrerero, arrugando la nariz en un gesto de desprecio—. ¡Estoy seguro de que ni siquiera has hablado nunca con el Tiempo!

—Creo que no —respondió Alicia con cautela—. Pero en la clase de música tengo que marcar el tiempo con palmadas.

—¡Ah, eso lo explica todo! —dijo el Sombrerero—. El Tiempo no tolera que le den palmadas. En cambio, si estuvieras en buenas relaciones con él, haría todo lo que tú quisieras con el reloj. Por ejemplo, supón que son las nueve de la mañana, justo la hora de empezar las clases, pues no tendrías más que susurrarle al Tiempo tu deseo y el Tiempo en un abrir y cerrar de ojos haría girar las agujas de tu reloj. ¡La una y media! ¡Hora de comer!

¡Feliz no cumpleaños!

Alicia había estado mirando por encima del hombro de la Liebre con bastante curiosidad.

—¡Qué reloj más raro! —exclamó—. ¡Señala el día del mes, y no señala la hora que es!

—¿Y por qué habría de hacerlo? —rezongó el Sombrerero—. ¿Señala tu reloj el año en que estamos?

—Claro que no —reconoció Alicia con prontitud—. Pero esto es porque está tanto tiempo dentro del mismo año.

—Que es precisamente lo que le pasa al mio —dijo el Sombrerero.

Alicia quedó completamente desconcertada. Las palabras del Sombrerero no parecían tener el menor sentido.

(…)

—Creo que ustedes podrían encontrar mejor manera de matar el tiempo

—dijo— que ir proponiendo adivinanzas sin solución.

—Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo —dijo el Sombrerero—, no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje!

—No sé lo que usted quiere decir —protestó Alicia.

—¡Claro que no lo sabes! —dijo el Sombrerero, arrugando la nariz en un gesto de desprecio—. ¡Estoy seguro de que ni siquiera has hablado nunca con el Tiempo!

—Creo que no —respondió Alicia con cautela—. Pero en la clase de música tengo que marcar el tiempo con palmadas.

—¡Ah, eso lo explica todo! —dijo el Sombrerero—. El Tiempo no tolera que le den palmadas. En cambio, si estuvieras en buenas relaciones con él, haría todo lo que tú quisieras con el reloj. Por ejemplo, supón que son las nueve de la mañana, justo la hora de empezar las clases, pues no tendrías más que susurrarle al Tiempo tu deseo y el Tiempo en un abrir y cerrar de ojos haría girar las agujas de tu reloj. ¡La una y media! ¡Hora de comer!


¡Feliz no cumpleaños!


I believe in the flesh and the appetites,
Seeing hearing and feeling are miracles, and each part and tag of me is a miracle.
Divine am I inside and out, and I make holy whatever I touch or am touched from;
The scent of these arm-pits is aroma finer than prayer,
This head is more than churches or bibles or creeds.

Walt Whitman

I believe in the flesh and the appetites,
Seeing hearing and feeling are miracles, and each part and tag of me is a miracle.
Divine am I inside and out, and I make holy whatever I touch or am touched from;
The scent of these arm-pits is aroma finer than prayer,
This head is more than churches or bibles or creeds.

Walt Whitman